
Se usa una o más máscaras adheridas al rostro para que las personas puedan sentirse bien, o por lo menos adaptadas.


Desde la psicología, el sí mismo o el yo, pierde contacto con las facciones de su rostro, hasta ser incapaz de reconocerse, de sentir e incluso de contactar con los otros rostros o con las otras máscaras.


Estos rostros/mascaras también son depositarias, les proyectamos lo que no aceptamos, la sombra que nos persigue, lo que nos hace daño, lo que no aceptamos ser que somos.


La máscara es la capa exterior con la que nos identificamos en la superficie. Revela más a la gente que su rostro, cuya apariencia se ha convertido en esencia.

